Tuberculosis: La enfermedad infecciosa más letal del mundo

Una cuarta parte de la población mundial está infectada por el bacilo de la tuberculosis y, aunque no enferman ni contagian, tienen un mayor riesgo de padecerla, en particular las personas con un sistema inmunitario debilitado. Diez millones de personas en todo el mundo sufrieron la enfermedad en 2018, de las  cuales un millón medio y medio fallecieron.

La Organización Mundial de la Salud publicó normas para el tratamiento preventivo de la tuberculosis, el mismo tiene una doble vertiente: protegerlos del padecimiento y disminuir el riesgo de transmisión comunitaria.

Orientaciones propuestas por la OMS:

  • Ampliar la aplicación del tratamiento preventivo de la tuberculosis entre las poblaciones de mayor riesgo, como los contactos domésticos de los pacientes con tuberculosis, las personas con VIH y otras personas en situación de riesgo por tener una inmunidad «reducida» o vivir en condiciones de hacinamiento.
  • Integrar los servicios de tratamiento preventivo de la enfermedad en las actividades actuales de detección de casos de tuberculosis activa. Se recomienda que todos los contactos domésticos de los pacientes con tuberculosis y las personas con VIH se sometan a pruebas de detección de la tuberculosis activa. Si esta se descarta, se debe iniciar el tratamiento preventivo.
  • Efectuar una prueba cutánea de la tuberculina o un análisis de liberación de interferón gamma (IGRA, por sus siglas en inglés) para detectar la infección por tuberculosis. Ambas pruebas son útiles para detectar a las personas que tienen más probabilidades de beneficiarse del tratamiento preventivo de la enfermedad, pero no deben convertirse en una barrera para ampliar el acceso. La prueba de la infección por tuberculosis no es necesaria antes de iniciar el tratamiento preventivo en personas con VIH y en niños menores de cinco años que estén en contacto con personas con tuberculosis activa.
  • Opciones nuevas y más cortas de tratamiento preventivo,además de la muy utilizada profilaxis diaria con isoniazida durante seis meses. Las alternativas más cortas que se recomiendan actualmente incluyen la administración diaria de rifapentina en combinación con isoniazida durante un mes; la administración semanal de rifapentina en combinación con isoniazida durante tres meses; la administración diaria de rifampicina en combinación con isoniazida durante tres meses; o la administración diaria de rifampicina durante cuatro meses.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud ha publicado una guía dedicada al personal sanitario y las autoridades para garantizar la continuidad de servicios esenciales para las personas afectadas con tuberculosis durante la pandemia del COVID-19.

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